“Despertar, relato de una tarde diferente”

El día de hoy les presento mi primera historia, me animé a realizarla motivado por las lecturas de post en @votovzla junto a @mariana4ve, a quien reto a presentar una posible continuación de mi historia.
Este relato lo hago como el primero de una serie que quizás me anime a escribir, todo dependerá de la receptividad e impacto que tenga el presente.
Esta historia transcurre cuando un par de amigas se reúnen (como siempre) en casa de una de ellas a realizar las asignaciones de la Universidad, la he titulado:

“Despertar, relato de una tarde diferente”

Dejemos que su protagonista nos narre los acontecimientos:

Era una tarde común, mi compañera de clases y yo discutíamos respecto a reunirnos a terminar unos trabajos para la universidad, que habían quedado inconclusos y debíamos entregar la mañana siguiente; mi compañera me dije:

“Hey Carol, tú vives muy lejos, si vas a tu casa y vuelves, se nos hará tarde, mejor vamos directo a mi casa, comemos juntas y nos ponemos a hacer la tarea”

Como teníamos poco tiempo yo sin dudar acepté su invitación.
En vista de que su casa quedaba a solo 20 minutos de la Universidad decidimos irnos a pie, en el camino hablamos de cuantas cosas teníamos por hacer, de la manera como planificar nuestro tiempo y cual era la mejor forma de disponer la tarde para realizar toda la tarea pendiente; en fin, no hablamos de nada personal.

Al llegar a su casa, acalorada le pedí permiso para darme una ducha, tal como lo había hecho a lo largo de nuestra carrera universitaria, aunque hacía ya unos cuantos meses que no nos reuníamos en este lugar.
Me dispuse entonces a entrar a su baño, definitivamente es habitación me encantaba, era un amplio salón con ducha y tina de baño inmensa, me fascinaba relajarme a escuchar música casi sumergida en la bañera, era sin duda la mejor parte de ir a su casa.
Como el tiempo no era demasiado procedí a desvestirme rápidamente para tomar mi baño, mientras ponía a llenar la tina, en ese momento ocurrió algo que no estaba en el guión, sentí que la puerta del baño se abrió y entró una chica cubierta por una toalla, la cual se quedó mirándome fijamente, yo, completamente desnuda y sumamente apenada me cubrí con ambas manos y me di la vuelta, sin quitar mi mirada de la suya.

Aquella chica no dijo una sola palabra, pero seguía viéndome, le dije que no me gustaba que me vieran desnuda, sin duda yo era algo peculiar, puesto que era muy reservada en cuanto a los temas de sexualidad se tratasen, era tímida y me apenaba que otra persona me estuviese mirando, y en especial de la manera como ella lo hacía.

La chica no parecía entender lo que sucedía, hasta que luego de unos segundos de estar inmóvil mirándome, se quitó su toalla rápidamente y me cubrió con ella, comenzó a hablar en un idioma que era completamente ajeno para mí, entendí entonces que no era de aquí, su cabello pelírojo, sus ojos color esmeralda y su idioma la delataban. Recordé entonces que alguna vez mi compañera de clases me habló algo respecto a una huésped extranjera que tenía de intercambio estudiantil, o algo así; sinceramente no le presté demasiada atención.

Al cubrirme con su toalla, ella se quedó completamente desnuda, en principio se tapó con sus brazos, pero al ver que yo la miraba quitó sus manos y fue entonces cuando pude observarla a plenitud; para mí, todo esto de la desnudez siempre había sido un tema tabú en mi familia, yo jamás había visto a una chica desnuda frente a mi, y mucho menos me habían visto a mí, jamás sospeché que ésto me llamara tanto la atención.

Ella era alta, esbelta, ¿ya mencioné que era peliroja?, sus pechos eran grandes, firmes y sus caderas anchas, su mirada era sugerente, con una personalidad extrovertida, sin duda con otra cultura.
El tiempo pareció detenerse en este instante, no hubo mas palabras, solo miradas, luego de unos segundos ella retrocedió y salió del cuarto de baño.
Yo me coloqué mis audífonos y me metí a la tina de baño, mientras me enjabonaba pude apreciar un reflejo en un punto de la pared frente a mi, en lo alto donde siempre había un pequeño cuadro, era un espacio que justo daba a la habitación de huéspedes, pude ver como esos ojos color esmeralda miraban a través de aquella ranura.
Yo, simulé no haberlo notado, me acosté y comencé a escuchar música con mi cuerpo dentro del agua, me relajé tanto que perdí la noción del tiempo, hasta que algo nuevamente rompió mi serenidad.

Era ella, metiéndose al agua mientras decía “Shhhh”; yo, me sentí atrapada por tal situación, quería salir de ahí corriendo, pero algo dentro de mí me impedía hacerlo, ella sumergió su cabeza dentro del agua mientras sus manos sujetaban las mías para que no me moviera, en ese momento supe que ya no había nada que hacer, ella tenía su cabeza entre mis piernas y yo lo disfrutaba, tanto que ni siquiera abrí los ojos, tanto que el agua parecía un volcán de pasión, era una extraña mezcla entre lo refrescante del agua cubriendo mi cuerpo y el calor que salía de mi cuerpo por la locura desenfrenada que estábamos viviendo, ella soltó mis manos y comenzó a acariciarme con una particular forma que parecía que sus manos conocieran mi cuerpo de toda la vida, lo recorrían como si él fuera suyo, como si reconocieran cada lugar, cada punto donde me estremecía y ahí estaba yo, con mis ojos cerrados, dejando que me hiciera suya, encadenada a su pasión, a sus instintos.

Pero de pronto esa atmósfera se rompió cuando la música de mis audífonos terminó y pude escuchar como mi compañera de clases me llamaba y tocaba fuerte a mi puerta para que saliera ya, que había tardado demasiado, que era hora de almorzar.


En ese instante abrí mis ojos y mi amante no estaba en la habitación, nunca lo estuvo, pero sus ojos seguían del otro lado de la pared, mirándome desde su habitación.


Un momento después, ya todas en la mesa, mi compañera me presentó a la observadora huésped, su nombre era Hanna, yo extendí mi mano en señal de cortesía, y algo pasó al tocarme, el contacto con su mano erizó mi piel, sentí como un grato escalofrío recorría todo mi cuerpo, pero yo cabizbaja no quería verla a los ojos, apenada por el espectáculo que di para ella sin darme cuenta.

Transcurrió la tarde con normalidad, el tiempo se nos fue rápido y la tarde languidecía mientras hacíamos las tareas de la universidad, mi compañera, la anfitriona me dijo:

“Es tarde, ¿por qué no te quedas?”

Le recordé entonces que su cuarto de huéspedes estaba ocupado ya, por aquella peliroja.
Ella entró un momento a dicha habitación, y al salir me respondió:

“No te preocupes, esa habitación es muy cómoda y Hanna me dijo muy emocionada que está deseosa de compartirla contigo”

Lo ocurrido en esa habitación de huéspedes, es parte de la siguiente historia, queda en la imaginación del lector suponer lo acontecido, o esperar a la continuación de este relato en una semana.

Créditos:
Carol girada
Peliroja 1
Peliroja 2
Mirada
Mujer en llamas

Espero haya sido de su agrado este relato, fue un atrevimiento para mí salir de mi zona de confort respecto a temas musicales, deseo les haya complacido leer.

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